domingo, 10 de mayo de 2015

Gestión Clínica y Sanitaria 58, por Salvador Peiró

Casi en tiempo real ya está disponible en la web el número 58 de Gestión Clínica y Sanitaria - GCS, correspondiente al primer cuatrimestre de 2015, un hito en su carrera contra el tiempo
El pdf se puede descargar desde http://www.iiss.es/gcs/index.htm y, claro, también desde este blog de la revista, a tu derecha de esta misma linea.


Este número, coordinado por Soledad Márquez, incluye editoriales de Guillem López Casasnovas (Las prestaciones sanitarias en los sistemas públicos)  y Salvador Peiró (La incorporación de nuevos medicamentos al SNS: innovación, accesibilidad y sostenibilidad), junto a un Elementos para un debate informado de Carlos Campillo (Nuevos medicamentos: ¿cuánto se innova?).

También los también clásicos comentarios de artículos recientes, en esta ocasión a cargo de Ignacio Marín, Armando Romanos Rodríguez, Juan Luis Cabanillas Moruno, Joaquím Camprubí García,Antonio Romero Tabares, Román Villegas Portero, Juan Carlos Domínguez Camacho, Victoria Gosalbes Soler, Flora Martínez Pecino, Javier Aguiló Lucia, Clara Bermúdez-Tamayo, Mireia Espallargues Carreras, Cristian Tebé Cordomi, Luis Palomo, Eduardo Briones, Alberto Fernández Ajuria, Álvaro Hidalgo-Vega,Diego Malón Giménez, Antonio J. García Ruiz Nuria García-Agua Soler, Ana Rico, Cristina Torró García-Morato, Aurora Llanos Méndez, Ildefonso Hernández Aguado, Jordi M. Gol-Freixa,  Juan E. del Llano Señaris y la propia Sole Márquez.

Cierra el número el clásico comentario literario (aunque él no lo llamaría así) de Manuel Arranz, ahora que la sección cambia de nombre y pasa a llamarse "A su salud". Hasta ahora la sección ha reseñado alguna novela o libro que tuviese alguna relación, directa o indirecta, con la enfermedad, la salud, la muerte, o la depresión. Así lo decidimos al principio, y así lo hemos hecho. A partir de este número sin embargo, y antes de que nuestro colaborador se deprima definitivamente, hemos decidido (léase: el equipo editor ha decidido) iniciar una sección (a la que hemos llamado A SU SALUD), para hablar de los placeres de la vida. Esperamos no llegar demasiado tarde.
Y contestando a la insistente pregunta de algunos puntillosos, GCS es Gestión Clínica y Sanitaria y no Glasgow Coma Scale (aunque si, puede confundirse). 

jueves, 9 de abril de 2015

Tratamientos de la hepatitis C. por Ricard Meneu



La aparición de nuevas terapias para tratar la hepatitis C, consideradas una innovación disruptiva, ha desencadenado una llamativa atención mediática y social hacia una enfermedad hasta entonces de baja visibilidad y de la que ni existía registro de pacientes. Ante semejante inflamación social y las decisiones adoptadas por los responsables del SNS conviene contemplar el caso desde distintas perspectivas.
 El estimable “boletín informativo” de la Asociación de Economía de la Salud, “Economía y salud”, dedica su último número a “Algunas formas de analizar los nuevos tratamientos de la hepatitis C”, una  iniciativa cuya pertinencia merece que se contribuya  a incrementar su difusión.

Como apunta su coordinador, Carlos Campillo,  el marco sobre el que se han recabado opiniones a un nutrido plantel de expertos exige amplitud de miras. Las pruebas disponibles sobre eficacia, seguridad y calidad de los medicamentos recientemente aprobados, aunque bastante positivas, dejan abiertos demasiados interrogantes.  Tampoco estamos aún en condiciones de conocer la relación entre los resultados sustitutivos empleados en los estudios y el efecto real de los medicamentos a  medio y largo plazo en la historia natural de la enfermedad. En tal contexto de importante limitación de conocimiento, previsible sucesión de fármacos alternativos y cuestionables sistemas de fijación de precios y modos de financiación, las estrategias terapéuticas recomendables distan de estar claras.



Pero las consecuencias  más arriesgadas de este episodio seguramente irán más allá de la hepatitis, contagiándose en cuanto sea posible a  otros tratamientos de enfermedades sensibles que busquen deliberadamente lograr un “silo” propio de financiación, estimular una competencia entre colectivos de afectados por diferentes dolencias o, en definitiva, rendir la priorización a las reglas de la sociedad del espectáculo,  más basada en la visión trasladada por los medios de comunicación que en los resultados realmente previsibles.
Al recabar la opinión de profesionales conocedores del tema desde los diferentes ángulos de sus áreas de trabajo se ha contado con puntos de vista tan variados como los que aportan Miquel Bruguera,  Mercedes Martínez Vallejo, Francesc Cots, Pere Ventayol, Jorge Mestre-Ferrandiz, Beatriz González López-Valcárcel. Antoni Gilabert,  o Salvador Peiró, entre otros.

En definitiva, un logrado esfuerzo para poner sobre el tapete información valiosa, útil y fundamentada e intentar espolear un debate razonado, sosegado y, a la postre, enriquecedor. Cuya lectura recomendamos encarecidamente.
http://www.aes.es/boletines/news.php?idB=23&idN=1337

sábado, 7 de marzo de 2015

Acceso abierto. ¿Dónde están las llaves?, por Ricard Meneu y Vicente Ortún

El último número de Gaceta Sanitaria incluye dos artículos que debaten sobre el acceso abierto a las publicaciones científicas: “¿Quién teme al open access? Un movimiento en crecimiento, oportuno y necesario” y “¿Qué aporta el acceso libre? Poca cosa,los principales problemas siguen y aparecen algunos más”. Un aspecto importante de la extensión de formas de “acceso abierto”  sufragado por los autores  es que aumentan los incentivos para incrementar el número de artículos que se publican, pues los ingresos de la revista se maximizan  con el volumen que procese.  Se trata de un  incentivo particularmente contraindicado en presencia de ánimo de lucro que no solo afecta a editoriales “depredadoras.
En conjunto la industria de publicaciones científicas generaba en 2011, según Nature,  unos ingresos  de 9.500 millones de dólares  publicando 1,8 millones de artículos en inglés,  con ingresos medios de  unos 5,000 dólares por artículo, estimándose márgenes de beneficio del  orden del20–30%. Aunque es difícil disponer de cifras confiables  Wiley informa de un 40% de ganancias antes de impuestos  en su división editorial científica, técnica y médica, si bien  señala que la imputación a ésta de una proporción deservicios compartidos” reduciría a la mitad los beneficios declaradosElsevier declara márgenes del 37% antes de impuestos, que los analistas financieros estiman en un 40-50% para las publicaciones científicas. En cuanto a los grupos de “acceso abierto”  se calcula que Hindawi logró un 50% de beneficio sobre los artículos publicados en 2013. Hace unos años un estudio del proceso de difusión académica  ( estimó unos márgenes del  20% para las sociedades científicas editoras, del 25% para las editoriales universitarias y del 35% para las comerciales.

Invirtiendo la obviedad que Robert Evans gusta recordar, el beneficio de unos es el gasto de otros. Y no debe olvidarse que los presupuestos de investigación,  que en su mayoría se financian con recursos públicos, son los que continúan afrontando la mayor parte de este gasto.  Si antes las instituciones investigadoras y académicas ejercían de suscriptores, ahora canalizan recursos a través de los autores.  Ante muy diferentes precios, los autores deben considerar la eficiencia de su  inversión. Un reciente artículo que informa de un instrumento para calcular el coste efectividad (cociente entre el factor de influencia del artículo y la tasa de procesamiento) de cientos de publicación mostraba entre las 10 más rentables  con acceso abierto y pago por autores  al Journal of Physiology and Pharmacology (2ª),  el Asian Pacific Journal of Cancer Prevention (3ª) y PLoS Medicine (9ª). 


Mientras, conviene considerar que al tiempo que se financia un bien público (que alguien lea  un artículo no impide que otro también lo haga) para hacerlo llegar a poblaciones más amplias también estamos contribuyendo a esparcir más  basura, o más “ruido” que dificultará encontrar el conocimiento realmente valioso. 



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martes, 24 de febrero de 2015

La variabilidad de la práctica médica, ahora en Europa. Del dicho al ECHO, por Ricard Meneu



El último suplemento del  European Journal of Public Health  dedicado a "Unwarranted variations in health care performance across Europe” está ya disponible online.   Una buena noticia para todos aquellos realmente interesados en avanzar en los modos de lidiar con tan persvasivo problema, y no meramente por citar su existencia en prólogos, discursos y artículos vacuos.


 La colaboración europea para la  optimización de la Salud (ECHO por sus siglas en inglés)  es un proyecto de demostración orientado a analizar el rendimiento sanitario en y entre varios países europeos. Partiendo de los numerosos logros científicos aportados por el pionero Dartmout Atlas of Health Care y sobre la base del  Atlas de variaciones en la práctica médica español, ECHO ha utilizado el marco de rendimiento (performance) de la OCDE, ampliamente aceptado, estudiando varias de sus dimensiones (la utilización y el acceso equitativo a la atención efectiva, de calidad y con seguridad;  y la eficiencia tanto en términos de costes de oportunidad  como de  eficiencia a nivel de proveedor) y el uso de indicadores elaborados o validados por varias de las iniciativas mencionadas. Esta orientación científica, en lugar de centrarse en "las diferencias promedio”,  busca analizar las variaciones sistemáticas en el rendimiento.


  
















La conjunción de investigadores de diferentes países con diferentes trasfondos y habilidades ha ayudado a abordar aspectos metodológicos (tamaño de las áreas, papel del índice de comorbilidad en el  ajuste de riesgos) que tienen a un nivel meramente nacional menos validez externa. Las comparaciones entre países (en términos de equidad, actuación o resultados clínicos) permiten aprender a unos países de otros y a cada uno del conjunto.


La muestra de trabajos de ECHO ofrece numerosos hallazgos orientados a las políticas que se podrían utilizar para reforzar la eficaciade los  sistemas de salud al tiempo que mejoran su sostenibilidad. Como ejemplos escogidos de entre sus resultados,  Enrique Bernal  (et al) apuntan que ECHO ha puesto de manifiesto que:  
(i) al nivel de la población, la carga de la enfermedad isquémica coronaria apenas explica la variación en la exposición a procedimientos de revascularización, con algunas zonas verosímilmente sobreexpuesta y  mientras otras puedan estar subatendidos ;  
(ii) los procedimientos ortopédicos se realizan de manera diferente entre los quintiles de renta, no siempre de manera coherente con el gradiente social, lo que despierta preocupaciones sobre el acceso efectivo a tales procedimientos;  
(iii) las tasas de letalidad varían dramáticamente entre hospitales de alto volumen, independientemente de las diferencias en la casuística de los pacientes, lo que apunta a la responsabilidad de las instituciones asistenciales en los diferentes resultados;  
(iv) la variación sigue siendo alta y estable en el tiempo para los ingresos potencialmente evitables en enfermedades crónicas, con independencia del creciente número de políticas de atención a enfermos crónicos desplegado por toda Europa;  
(v) la variación en los procedimientos de menor valor es enorme, dentro y entre los países, lo que implica costos de oportunidad inaceptables en aquellas áreas cuya actuación está por encima del patrón de referencia.



El proyecto ECHO está desarrollando algunas de las herramientas necesarias para tomar decisiones informadas sobre el desempeño de los servicios de salud europeos y sus trabajos proporcionan un útil análisis sobre importantes cuestiones de política actuales. Algunos de los trabajos de este Suplemento pueden servir  como llamada de atención para despertar de su letargo a los decisores europeos.