domingo, 3 de marzo de 2013

Menor riesgo cardiovascular para los que comen mediterráneo, por Carlos Campillo

Contamos con mucha menos información para diseñar y elegir políticas con intervenciones preventivas que con terapéuticas. Las mayores ventajas competitivas del hermano rico (la terapéutica) y el lugar relegado que ocupa el hermano pobre (la prevención) se explican por varias razones. La prevención no tiene beneficiarios identificables. Sus costes son inmediatos. Sus beneficios no se palpan más que a medio y largo plazo. Cuanto menos criterio y conocimiento tiene quien decide y más cortoplacista es en su planificación, menor retorno de inversión percibe en la prevención.

Si, además, las miradas a la salud de la población no se lanzan a través del prisma de la salud pública, las dioptrías aumentan, se deja de hacer lo socialmente conveniente o lo que se hace se hace mal. En ambos casos se pierden los beneficios potenciales de la prevención a escala poblacional. Es la costumbre.

Sin embargo, hay quien afortunadamente porfía, como el grupo de investigadores españoles a quienes el NEJM les acaba de publicar los resultados de un ensayo clínico. Asignaron aleatoriamente a tres grupos 7447 personas sin enfermedad cardiovascular, pero con alto riesgo de padecerla: uno con dieta mediterránea con suplementos de aceite de oliva extra virgen, otro con dieta mediterránea con suplementos de nueces, avellanas y almendras, y otro control (sólo les aconsejaron reducir su ingesta de grasas). Tras un seguimiento (medio) de 4,8 años y habiendo mantenido una buena adherencia a las dietas, el riesgo conjunto de padecer infarto de miocardio, ictus y muerte de causa cardiovascular se redujo, respecto al grupo control, entre  8 y 46% en el primer grupo y entre 4 y 46% en el segundo. Los numerosos detalles de este estudio se encuentran aquí.    
Dos advertencias. No hay estudio aislado que aporte resultados definitivos: se acumula conocimiento paso a paso y este estudio da uno más, importante. Riesgo poblacional y riesgo individual: en este estudio, la reducción del riesgo se ha observado en un grupo. Aunque ningún adepto a lo mediterráneo debe esperar que en él, como individuo, ese riesgo se reduzca necesariamente del mismo modo, que siga comiendo mediterráneo.  
Adicionalmente, ninguna investigación convencerá a quienes gozan de alguna iluminación. El New York Times, que ha dado amplia cobertura a este trabajo,  recoge como el autor del best seller “pro-vegano” Prevent and Reverse Heart Disease: The Revolutionary, Scientifically Proven, Nutrition-Based Cure  lo descalifica señalando que “those in the Mediterranean diet study still had heart attacks and strokes”. A su juicio, lo que muestra el estudio es que “the Mediterranean diet and the horrible control diet were able to create disease in people who otherwise did not have it.”. 
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